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miércoles, 4 de noviembre de 2015

La realidad enemiga de los sueños.

Esta temporada se ideaba de forma ilusionante para el aficionado sevillista. El Sevilla FC, nuestro equipo, rescataba  del arcón el traje de gala de hace casi una década, recobrábamos la posición perdida en una noche aciaga del mes de agosto del 2010, cuando los vecinos portugueses nos excluían contra pronóstico de la máxima competición européa. Necesitábamos ver de nuevo nuestro césped lleno de estrellas, sentir el corazón latir al ritmo del himno creado por Tony Britten que suena en los prolegómenos y recubre de una aureola especial cada cita con la alta aristocracia del viejo continente. 
 
Las noches de Champions League son especiales, como dice la canción que escribiera Rafael Romero Sanjuán con la ayuda de Cesar Cadaval, ese día "Sevilla tiene un color especial". Nada se puede comparar, el espejo de la Champions no refleja la misma imagen sencilla y hasta huérfana de ornamentación que da las demás competiciones.  No nos muestra la misma hechura ni el mismo perfil de la Europa League, su retrato nos hace percibir sensación de grandeza, de poderío y de supremacía sobre el resto de los mortales que cohabitan en la misma competición nacional.
 
Después de dos años de dominio, sometimiento y conquista del torneo que abrió los ojos  a nuestra generación de un nuevo paisaje, donde conocimos, que además de las derrotas y pequeños triunfos existen otras victorias que dejan huellas en forma de copa. Conseguimos escuchar el chirriar del cerrojo que abría el lugar donde guardamos los recuerdos que hacen grande nuestra historia. La Uefa nos ayudo a  reinaugurar las vitrinas de la sala de trofeos, aquellas que permanecían cerrada desde tiempos inmemoriales, se nos quedaba pequeña, necesitábamos nuevos retos en forma de batallas más importantes.
 
Tras liberar las vestiduras, localizar el espejo y recuperar los sueños perdidos hace cinco años, solo faltaba el perchero, la estructura que soportara el peso de la responsabilidad de alcanzar los logros de las dos primeras participaciones, cuando concluimos campeones de grupo en la primera fase. Había que sustituir los cromos de Palop, Dani Alves, Escudé, David, Puerta, Adriano, Nava, Poulsen Keita, Renato, Luis Fabiano, Kanouté por jugadores del mismo nivel. Estos demostraron estar capacitados para competir con los gigantes de poder a poder, aunque el miedo les venciera en la eliminatoria contra el Fenerbahce. A simple vista, el sevillismo creíamos en la posibilidades del armazón creado por Monchi pero la realidad nos ha hecho ver de golpe que el rendimiento y potencial no es parecido.
 
Nuestras estampas de hoy nos han hecho tocar la gloria pero no es justo pedir más de lo que pueden dar. Debemos ser consciente de sus virtudes y limitaciones. Entendiendo que aquel que expone todo lo que posee no debe ser machacado ni maltratado por los suyos. Ayer salí triste de Nervión la realidad había matado mis sueño pero hoy mi fabrica ha vuelto a funcionar y ya hemos creado nuevos anhelos.