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jueves, 12 de noviembre de 2015

El punto de inflexión en la portería del Sevilla FC.

Siempre he justificado la importancia de dejar la portería a cero en un partido de fútbol, basándome en el hecho que no recibir un gol supone no perder la disputa, además, de sumar puntos en todas las situaciones posibles. Por lo tanto, no encajar puede significar más botín en forma de puntos que el hecho de conseguir marcar goles en la portería contraria. Esta idea me ha llevado a defender la necesidad de tener bien cubierta la demarcación de portero. El guardameta debe tener el apoyo y la confianza del entrenador, puesto que, sus fallos influyen de manera negativa en el marcador final. Hace poco escribía una entrada dedicada a Waldir Pérez, el portero de la selección, Brasileña que disputo el Mundial de España 82. Un ejemplo claro de como la falta de calidad de un cancerbero arruinó las expectativas de triunfo de un equipo grande.

Para los amigos que siguen este lugar donde escribo mis opiniones sobre la actualidad y acontecimientos que suceden alrededor del Sevilla FC, es fácil darse cuenta que el entrenador del Sevilla, Unai Émery, tiene mi beneplácito. Se ha ganado mi respeto con su trabajo durante dos temporadas y medias en el barrio de Nervión. Si colocamos en una balanza los triunfos y las derrotas, esta se decanta de forma clara hacía el lado de las victorias. Ha recuperado un gran número de jugadores que se daban por perdidos para este deporte y sacado el máximo rendimiento a una gran mayoría de futbolista, aumentando su nivel, que en algunos casos ha redundando en forma de euros en las arcas del club. Consiguiendo dos títulos que han llenado las vitrinas del club.
 
Todas estas virtudes no esconden alguna que otras decisiones menos afortunadas del técnico vasco. Yo entiendo que profesionales como Aspas o Deulofeu no adquirieran mayor protagonismo en el desarrollo de la temporada pasada. Ambos ocupaban posiciones muy bien conquistadas por otros compañeros que rindieron a un gran nivel. Bacca, Gameiro, Vidal o Reyes demostraron mayor capacidad de sacrificio y juego que ambos miembros del plantel. Sin embargo, critico y no estoy de acuerdo con la resolución tomada a principio de campaña en la portería. No comparto que cediera la camiseta de titular a Beto, cortando la proyección de Sergio Rico, que vio truncada la línea ascendente iniciada ha mediado de la pasada campaña.
 
El guardameta canterano finalizó la temporada con la autoestima en todo lo alto, al título de campeón de la Europa League, se le sumó la convocatoria con la selección española. Estas dos circunstancias aventuraban la titularidad en la Supercopa de Europa en detrimento del cancerbero portugués. En el mundo del fútbol es difícil acertar y la sinrazón llevo al internacional español al banquillo. Este hecho repercutió de manera perjudicial en Sergio Rico, perdió la fe. Disminuyendo su productividad y dando la sensación de portero vulgar en los primeros partidos disputados tras su vuelta a la competición. Era necesario volver a reencontrarse con el futbolista del año pasado y el punto de inflexión se produjo el día del Barcelona, donde contribuyó al triunfo con grandes intervenciones. Este tono se ha mantenido hasta el pasado domingo, cuando en la jugada anterior al tercer gol realizó una parada de las que dan puntos. Dicen que los porteros buenos son los que dan y no quitan y desde el partido frente a los catalanes esto se ha cumplido.
 
La mayoría de los sevillistas no  quedamos con la gran labor de Konoplyanka aunque no debemos dejar pasar la recuperación de Sergio Rico portero internacional y mal gestionado por Unai Émery que ha vuelto a recobrar la senda que lo llevó a la convocatoria  de Del Bosque.