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lunes, 29 de junio de 2015

Las banderas de Podemos.

Estos días hemos comprobado como en ciertos ayuntamientos se ha izado la bandera arcoíris que representa a un colectivo marginado hace décadas. Hoy, la realidad es muy distinta porque aquellas manifestaciones y el cambio de mentalidad en las personas han hecho que el respeto domine la sociedad. Actualmente en España nadie diferencia a este grupo social.  Por el contrario, el partido político que en la mayoría de sus ayuntamientos ha elevado este signo representativo, en los mástiles de las casas consistoriales, discrimina a los que no piensan como ellos. Ha retirado todas las señas identificativas que hacen referencia al cristianismo, no quiere nada con la iglesia.
 
Este grupo está en contra de las fiestas, no adoran estereotipos como el sevillano pijo en su feria porque eso es señal de clasicismo rancio de una sociedad española arcaica, donde existía la diferencia de clases y no desean que perdure esa condición. Por consiguiente, no comprendo que promuevan y favorezcan  fiestas de pensamientos más libres, porque por mucho que les pese a algunos defensores de la igualdad, estos días se ha convertido en un carnaval encubierto. Las movilizaciones para pedir una igualdad de derechos se han suprimido por uno festejos que en algunos casos exceden ciertos límites de prudencia.
 
Este partido político está a favor de la lucha contra los desahucios, pretende ayudar a los individuos que viven en situaciones de marginación social no teniendo una vivienda digna, es decir, aquellos que su día a día se hace difícil de sobrellevar por las deudas contraídas con instituciones o entidades bancarias. Sus ideales promulgan la lucha contra la pobreza e intentan poner los medios posibles para evitar los problemas surgidos del despilfarro y la corrupción de la clase política española. Por lo tanto, no entiendo cómo se desvinculan de la iglesia cuando sus asociaciones son las que más auxilian a estas familias que no pueden pagar sus hipotecas evitando los embargos,  que facilitan alimentos a los hogares necesitados, que abonan los recibos de luz y agua, que costean material escolar para los niños puedan aprender en los colegios contribuyendo a su formación. También, actúan en el tercer mundo favoreciendo las misiones o campañas contra la desnutrición infantil.
 
En conclusión, yo os planteo, señores de Podemos, analizando el contexto y siguiendo los principios de la organización. Tal vez, pueda ser más lógico que las banderas ondeadas en los ayuntamientos que gobernáis sean las de las  bolsas de caridad de las hermandades de penitencia y gloria, Caritas, Domund y Manos Unidas porque son las que se adaptan a vuestro ideales más que otras que promulgan, en estos tiempos, la diversión y el despilfarro, siendo un negocio para las multinacionales.