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martes, 9 de junio de 2015

Bullying deportivo.

Bullying es un anglicismo que no se encuentra recogido en el diccionario de la Real Academia Española, aunque cada vez nos resulta más coloquial en nuestra lengua. El término se utiliza para mencionar el acoso escolar que sufren ciertos alumnos en los colegios o institutos. Este maltrato no tiene porque ser únicamente físico, porque puede presentarse también de forma verbal o psicológica. Esta actuación suele ocurrir de forma continuada y en periodos largo de tiempo. Siempre existe acosador y acosado, sin embargo, en algunos casos aparece un ejecutor de las órdenes que formula el promotor o inspirador de los castigos que tiende en muchas situaciones a esconderse detrás de su brazo ejecutor.
 
En el ámbito escolar los profesionales encargados de tratar estos conflicto tienen muy claro cuáles son los perfiles del acosador. El maltratador suele ser una persona que su vida gira en torno a alcanzar el dominio pleno sobre el terreno donde desarrolla su actividad. Con esta manera de comportarse busca sentirse poderoso y conquistar el reconocimiento del entorno que lo rodea. En la mayoría de los casos carece de habilidades sociales y no presenta empatía con los miembros de la comunidad donde realiza sus fechorías. Otra característica que exhibe es la falta de autocrítica, además de haber participado en algún altercado violento en otra etapa anterior de su vida. Por último, mueve los hilos a su antojo manipulando la realidad.
 
El acosado, en principio, tiende a ser una persona que ha cumplido siempre con el acosador y en muchos momentos el maltratador lo ha presentado como su amigo, con esto intenta que nadie dude de su condición y jamás lo relacionen con episodios de injusticia hacia esa persona. Al inicio da la sensación de tener un carácter sumiso e incluso presenta una incapacidad para defenderse por sí mismo. Estos ataques suelen presentarse, en principio, cuando el débil carece de una personalidad segura, debido a modificaciones importante en su hábitat natural.
 
El ejecutor presenta también una debilidad frente al instigador de la actuación, tiende a ser una persona que observa una pérdida de poder y necesita aliarse con el más fuerte. El agresor carga contra su víctima, mientras el resto mantiene el silencio o acatan su complicidad sin realizar ningún movimiento en defensa de su compañero. Lo normal es que las primeras acciones sean livianas para ir aumentando progresivamente el castigo que recibe el inocente. El fin es conseguir la intimidación del sujeto e incluso romper con su entorno cercano, creando discordia con sus compañeros. El plan y las estrategias a seguir se piensan con antelación, no surgen de improviso para causar el máximo daño.
 
Yo tengo claro los títulos del acosador, ejecutor y acosado. A los dos primeros que cada uno le ponga el nombre pero el perfil lo cumplen al 100€, el tercero es el Sevilla FC, los compañeros que permanecen callado el resto de clubes y el objetivo final destruir nuestras estructura, no disfrutar del éxito cosechado y romper la unión entre equipo, afición y directiva. En la escuela esto es denunciable, espero que en el deporte también ocurra.