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lunes, 16 de marzo de 2015

La herencia de mis padres.

Susana Díaz: 'Quiero dejarle a mi hijo una Andalucía mejor de la que nos dejaron nuestros padres'

Permítame Sra. Presidenta que discrepe con esta frase, antes que nada, me gustaría comentar que la política no es mi fuerte, que con esta entrada en mi blog no quiero enjuiciar su labor, siendo mi única intención defender a mis padres, personas honestas, leales y trabajadoras que lucharon para sacar adelante a sus hijos con el esfuerzo y el sudor que caía por su frente. Mis progenitores son gente sencilla que vivieron una época difícil, crecieron con un país en construcción, les tocó formarse en un régimen distinto al nuestro, donde no existía tantas libertades cómo ocurre en la actualidad.

Mis padres alcanzaron junto a los de su generación, el volver a instaurar la democracia en nuestra vieja piel de toro, consiguieron un 6 de diciembre de 1978 aprobar una constitución donde todos los individuos recuperábamos muchos derechos y deberes perdidos. Nos daban la oportunidad de crecer en igualdad porque frente a la carta magna todos los españoles tenemos las mismas oportunidades.

Mis padres nos transmitieron, a su dos hijos, una educación sustentada en el respeto, la solidaridad y la honestidad. En el presente cuando conversamos, todavía, me recuerdan que para ellos lo principal es que seamos buenas personas por encima de cualquier logro personal. También, se preocuparon por darnos una formación académica, su objetivo era que estudiáramos una carrera universitaria. Nunca se les cayeron los anillos a ambos por tener que ir cada día a echar una dura peonada de trabajo, jamás les escuché un queja, para ganar un jornal y poder costear nuestro futuro. Hoy, tengo la satisfacción que aquel sacrificio se ve recompensado porque se sienten orgulloso por lo conseguido.  Mis padres se privaron de ciertas comodidades por pensar únicamente en el futuro de sus hijos.

Sin embargo, mis hijos se están criando en un momento social donde la tolerancia, el sacrificio, la fidelidad y la lealtad han desaparecido. En la actualidad los niños se hacen grandes escuchando hablar de corrupción, de comisiones y de tránsfugas. Viven pendientes de dar un pelotazo y no piensan en la importancia del trabajo para conseguir sus metas. Las estructuras que forjaron nuestros padres se están cayendo por el comportamiento y la forma de actuar de sus descendientes. Por lo tanto, pienso que debemos volver el camino hacia detrás y dejarles a nuestros hijos la herencia que nos dejaron nuestros padres. Un botín donde los cimientos tenían un hormigón forjado donde el principal componente era el respeto.