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lunes, 26 de enero de 2015

Unai Émery: el único culpable.

Es difícil entender y comprender las disputas que se plantean en los foros sevillistas con respecto a la labor del técnico. Tanto en las redes sociales, en la calle o en los bares existe una tendencia, desde la marcha de Juande Ramos, donde el aficionado se debe posicionar a favor o en contra del entrenador, no vale las medias tintas, o eres partidario o detractor. Si estás a favor hay que defenderlo a capa y espada pero si te sitúas en la posición contraria hay que lincharlo o criticarlo. Esto me lleva a una situación donde observo y compruebo que el sentido común y la cordura se están perdiendo.
 
Yo tengo claro que el único culpable de la marcha del equipo es su entrenador, en lo positivo y en lo negativo. No podemos ni restar ni poner mérito a su labor, sin tener en cuenta la realidad o lo que acontece cada jornada. Es decir, no es justo menospreciar sus logros ni ocultar sus defectos. Unai Emery es un entrenador que ha conseguido hacer campeón al Sevilla FC jugando frente a conjuntos superiores, derrotándolos en eliminatorias y finales donde éramos inferiores o íbamos por detrás en el marcador. Si conseguimos un título fue, principalmente, porque algo se hizo bien y eso no se puede negar porque el que rechaza este hecho está pisoteando la razón.
 
Hace una semana exponía en este mismo rincón un estudio donde se reflejaban los importantes números de Unai Émery, conseguir esos resultados con una plantilla muy inferior a aquella de los cinco títulos en quince meses, tiene un gran valor profesional y es de justicia alabar el esfuerzo realizado por el cuerpo técnico. El sevillismo siempre ha sido una afición que ha entendido de fútbol, lo que supone que en cierto momento sea exigente, aunque no podemos confundir el significado de este término que no conlleva la crítica continua. Soy el primero que piensa que desde la crítica se crece porque permite cambiar la forma de proceder pero debe ser constructiva y hay veces que esto ha dejado de ocurrir faltando al respeto a un profesional que ha alcanzado un título, llevando al Sevilla FC a la gloria.
 
También, compruebo por los acontecimiento que se suceden en el devenir de los partidos que el técnico vasco tiene ciertas carencias a la hora de leer los encuentros y la mayoría de las veces no cambia el devenir de los partidos. Además, estoy de acuerdo con aquellos que reprochan ciertas alineaciones en momentos claves.  Sus Emeritadas no se sustentan en muchos casos, no tiene sentido jugar con dos laterales derechos o la titularidad de algunos jugadores cómo acaeció en Valencia. 
 
Por lo tanto, no contradigo la opinión del opuesto a su labor, ni defiendo lo indefendible, sólo pienso que la justicia tiene un camino y ese es el que debemos andar la parroquia sevillista. El sevillismo no puede estar partido en dos bandos, puesto que si no remamos en la misma dirección este barco se va a pique. Hay veces que termino mis reflexiones con un recuerdo del pasado, en este  momento,  me viene a la memoria una alineación que firmaría Émery la de la final de Glasgow donde Juande dejó fuera a Renato y Navas, dos piezas muy importante. Hasta el mejor escribano echa un borrón pero la memoria es corta y se olvidan muchas cosas con el tiempo. Ni bueno ni malo esa es mi opinión.