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sábado, 31 de enero de 2015

El mundo al revés.

Una mañana de levante es muy buena para las reflexiones porque salen fuera los pensamientos más válidos. He de reconocer que me considero una persona observadora, me siento cómodo contemplando los escenarios en los cuales se desarrolla la vida de los ciudadanos. En este momento, me apetece retomar o recordar uno que el tiempo se ha encargado de borrar de nuestro entorno cotidiano, esas antiguas tabernas de pueblo. En nuestra localidad, hasta finales de los ochentas eran innumerables las que sobrevivían pero el paso de los años han acabado con estos pequeños santuarios donde el vino de la tierra gozaba del protagonismo principal frente a otros tipos de caldos que hoy le han ganado la partida.
 
Me llamaba la atención de aquellos rinconcitos ciertas costumbres que únicamente se percibían en esos recintos, cómo el número de botellas en las mesas, cada persona poseía el poder sobre la suya siendo su dueño y no la compartía. La mayoría de los ocupantes se dedicaban a las labores agrícolas cuya máxima preocupación era la lluvia, vivían pendientes del hombre del tiempo. Entre ellos hablaban de cosas de hombres mientras terminaban su media, jamás el tema principal de debate versaba sobre política, porque este tema se trataba en su sitio correspondiente. Un personaje típico del lugar era el tratante que intentaba cerrar cualquier trato para cobrar su comisión, bien por el arrendamiento o venta de alguna fanega de tierra.
 
El tiempo, la forma de vida y el pensamiento de los nuevos jóvenes han modificado una tradición añeja de nuestra zona. Los nuevos comportamientos han conseguido cambiar el paisaje de estos entornos donde echar un rato con los amigos se ha convertido, en muchos casos, en un momento de preocupación. Ahora se toman cervezas o riojas expulsando de estos recintos al autóctono de la zona. Otro cambio importante, ya no escucho hablar de fútbol, no se lleva conversar de temas de hombre porque no van con las tendencias actuales, aunque se siguen haciendo las mismas cosas o más. Ahora se habla de política y es en estos teatros actuales donde se escenifican los intentos de solucionar los  problema de España y el mundo. También ha desaparecido el corredor que buscaba algún dinero fácil.
 
Sin embargo, en los despachos de los políticos se continúa bebiendo vino, hablando de conversaciones de hombres y el tunante ha ocupado esos sillones para cobrar sus comisiones  y ganar su dinero de forma cómoda. Por consiguiente, de ahí el título del post el mundo al revés. Según mi forma de entender la sociedad este es el motivo que España no avance porque las tabernas se han convertido en senados y parlamentos y los senados y  parlamentos en tabernas.