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miércoles, 7 de octubre de 2015

Fuenteovejuna todos a una en Nervión.

No es la primera vez que dedico tiempo en mi rinconcito a hablar del tema de la LFP y su persecución a una parte de la afición sevillista. No es justo realizar un ataque de acoso y derribo a un grupo cuyo comportamiento es el mismo que ofrece cualquier afición de España. Situación reconocida y denunciada por Vitolo en una entrevista a un medio de comunicación. Cada jornada existen los mismos cánticos en los distintos recintos deportivos donde se disputa un partido de fútbol, con la diferencia que es permitido y no es sancionado. En este país existe una constitución donde se dice que los individuos tienen los mismos derechos y deberes, es decir, deben ser tratados de la misma manera sin exceptuar a nadie.
 
Yo entiendo que desde el odio se quiera destruir el núcleo principal de Nervión pero no comprendo cómo mis representantes, esos que dicen vestir y defender mi mismo escudo no luchan contra el enemigo declarado y consiente las vejaciones que están sufriendo estos guerreros del Sánchez Pizjuán. Los Biris son el corazón de nuestro estadio y se puede comparar con un trabajador incansable que día y noche no para de bombear sangre para mantenernos vivos, porque si dejara de mandarla a los distintos órganos, los signos vitales desaparecerían y se produciría la agonía de una afición que tanta gloria ha dado a nuestra entidad.
 
Por lo tanto, la máquina del Gol Norte no puede dejar de funcionar porque sino moriría ese artesano que diseño tantas batallas dando norte y sentido a la fiesta que cada jornada se vive en nuestra casa. No pueden tener la impresión de sentirse solo o defraudado por los suyos, no merecen perder la fe, ni tener la sensación de ser engañado por su propia gente que los acompañó en tantas noches de gloria. El silencio no puede apoderarse de ese espacio como sucediera en tiempos pasados, coincidiendo con la época más nefasta de los últimos tiempos. El equipo necesita de ellos y ellos precisan de la unión de cada sevillista.
 
En consecuencia, esta afrenta no es únicamente con ese sector del campo, sino debemos extrapolarla al recinto completo y la próxima vez que un árbitro maltrate a nuestros jugadores con una decisión injusta, sería preciso que el estadio completo cante a coro los canticos, para igual, que ocurriera en Fuenteovejuna fuéramos todos a una. Demostrando que el sevillismo se encuentra fusionado y estamos en contra de las embestidas que está soportando de forma indigna parte de nuestra grada. Si el Consejo de Administración no es capaz de dar un golpe en la mesa seamos los socios de a pie los que demostremos que con esta afición no se juega igual que sucedió hace veinte años.