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domingo, 5 de abril de 2015

Un positivo.


En este escondite que poseo abierto al mundo mi intención, la mayoría de las veces, es escribir sobre algo diferente, es decir, buscar un enfoque distinto al que puedan dar los medios de comunicación. En consecuencia, hoy, voy a retroceder unos cuantos de años, situándome a mediados de la última década del siglo pasado.
 
En la temporada 1995-1996 se modificó el sistema de puntuación de nuestra liga. Se intentó premiar las victorias por encima de cualquier resultado, cada partido ganado suponía la obtención de tres puntos en lugar de los dos que se conseguían en campeonatos precedentes. La liga pretendía fomentar e impulsar el juego de ataque para producir un mayor espectáculo. Este cambio, además, provocó una alteración en la clasificación con la desaparición de los positivos y los negativos.  Yo era un niño que cada jornada comprobaba estos valores, pero siendo sincero me costaba entender lo que significaba esos parámetros. Con el tiempo comprendí que el balance final significaba la diferencia entre los puntos ganados cómo visitante y los perdidos cómo local.
 
Volviendo la mirada hacia detrás, reconozco que los triunfos fuera de casa, en aquella época, daban la sensación de ser más importantes y pomposos que los actuales porque el botín obtenido era de dos puntos y dos positivos. Igual ocurría con las derrotas en casa, las cuales se magnificaban porque no se perdía únicamente los puntos sino que aparecían dos negativos en el casillero del equipo local. Influido por este método antiguo, siempre, le he dado mucha importancia a la conquista del punto cincuentaisiete porque cada uno más alcanzado supone terminar la liga con positivo y este hecho casi siempre daba lugar a ocupar posiciones altas en el campeonato. Ayer, mi equipo superó ese dígito mágico que no hace mucho aseguraba UEFA.
 
Nunca el Sevilla FC, en la jornada 29, había llegado a la cifra actual de cincuentaiocho puntos. Por lo tanto, el conjunto Hispalense, al final de temporada, tendrá una cantidad de puntos superior a los disputados en su terreno, concluyendo, de forma ficticia, la temporada con positivos. Son datos que reflejan la importancia de los resultados cosechados por la plantilla y cuerpo técnico. Es imposible predecir el futuro pero yo sueño con disputar la Champions el próximo curso. Veo una gran confianza y solvencia en los profesionales y una grada creyendo en los futbolistas y cuerpo técnico. Aprovechemos el momento y continuemos trabajando para conseguir más positivos. Ya contamos con uno.