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viernes, 5 de septiembre de 2014

Recuperemos las procesiones.

Recuerdo cuando, en un tiempo pasado, se pedía desde la oposición y otros círculos de la sociedad palmerina la posibilidad de retransmitir  los plenos del ayuntamiento por Telepalma, igual que sucedía en las televisiones locales de los pueblos colindantes. Esta propuesta de la emisión de los debates me parecía una buena idea. Pienso que los vecinos debemos tener la oportunidad de enterarnos de las cuestiones o acontecimientos de interés que se deliberan en estas reuniones, además del aliciente de poder contemplar, en primera persona, la capacidad y comportamiento de los miembros que rigen los designios de la localidad.

Esta solicitud surtió efecto, desde finales del pasado año, se ha conseguido la emisión de estas sesiones por la pequeña pantalla. Hemos sido partícipe de los últimos momentos del anterior alcalde el Sr. Don Juan Carlos Lagares y la aparición del nuevo el Sr. D. Manuel García. Comprobando las consecuencias del paso dado, que ha supuesto ciertos cambios en la conducta y proceder de los intervinientes. En los primeros plenos veíamos como el anterior alcalde por los años de gobierno y experiencia daba una sensación de autoridad que era respetada desde la oposición asumiendo el papel, hasta cierto punto, de encontrarse en debilidad. En los debates no se perdían las formas, porque los manejaba con mando y dominio, debido al poder y respaldo que le daba la mayoría absoluta.

En enero se produjo el relevo en el gobierno y toda sustitución lleva asociada modificaciones en la manera de gobernar. Se ha comprobado que el alcalde actual quiere seguir una línea donde, por encima de cualquier cosa, predomine el diálogo, ofreciendo la posibilidad de llegar a acuerdos con el partido en la oposición que no se planteaban para el desarrollo de los plenos en el pasado.  En conclusión, no quiere demostrar ese mando que le dio el pueblo en las urnas, aunque la apertura a un nuevo modo de trabajo ha traído un giro radical en la actitud de los concejales.  Los miembros de la oposición parecen que han conseguido liberarse de las ataduras que demostraban anteriormente y no se dirigen de la misma forma al nuevo inquilino de la presidencia de este ayuntamiento, llegando a perderle el miedo que demostraban frente a la persona que ocupaba el cargo hasta primero de año.
 
Este cambio de estilo ha tenido como colofón la última sesión plenaria celebrada a finales de agosto que ha visto la luz pública durante esta semana en la pequeña pantalla. Pienso que los concejales de ambos partidos deben revisar las imágenes para no tropezar en el mismo error. El palmerino siempre ha sido catalogado como gente señorial y con clase. Por lo tanto, sus representantes tienen que demostrar que poseen esas señas de identidad y no caer en la vulgaridad de ciertos comentarios que se han utilizado en la sesión. Es duro comprobar cómo el lugar de discusión se convierte en un patio de colegio donde aparecen acusaciones duras y quejas de falta de respeto que no son acordes con el puesto que ocupan. También, se incurre en el error de dirigirse constantemente al espectador mirando a la cámara, ignorando al compañero de sala al cual va referido el comentario, dando la sensación que el objetivo es buscar el voto sin tener en cuenta la porfía, solo vale hacer ver al televidente que la otra persona está equivocada o mintiendo al pueblo.
 
Por lo tanto, después de comprobar este despropósito, mejor será que volvamos a las procesiones en la televisión  local y nos olvidemos de los plenos.