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viernes, 22 de mayo de 2015

El premio es la Champions.

Hace dos verano, el director deportivo, hablaba de un proyecto deportivo a tres año donde al finalizar ese periodo de tiempo el Sevilla FC debía recuperar la posición perdida en temporadas precedentes, aquellas campañas donde pasamos de los fondos propios a los fondos de inversión. La entidad apostaba fuerte por posicionarse de nuevo en la élite del fútbol nacional, teniendo los primeros años como objetivo disputar la Europa League para posteriormente optar a la máxima competición continental.

Se recupera del baúl de los recuerdos el viejo guión de inicio de siglo, se retoma el principal postulado de la teoría que nos llevó a codearnos con la élite europea. "El vender para crecer" se implantó en la planta noble del club y esas ventas de futbolistas consagrados permitieron crear una plantilla que ilusionara a la afición. Monchi retrocedió en el tiempo rescató al director deportivo que se diluía entre fichajes fallidos por una política nefasta donde la prioridad no era engrandecer la historia del club sino hacer buenos negocios con jugadores desconocidos. El inconveniente de esta vuelta a los principios es la aceleración que adquiere el plan ideado, alcanzando el objetivo propuesto en una sola campaña. El equipo se reencuentra antes de lo esperado con la novia que nos cautivó en una noche holandesa del 2006.
 
En cualquier proyecto lo importante es siempre avanzar, nunca retroceder ni estancarse y esta es la dificultad planteada al conjunto de Nervión. Durante el curso deportivo no se ha comentado la Champions como el propósito a conseguir, aunque el buen aficionado sabe que no llegar a esta meta supone una parada en el crecimiento de la entidad, es perder el terreno conquistado la temporada pasada. Llegar a la máxima competición permitirá mantener a entrenador y futbolistas importantes, revalorizados hasta un nivel inalcanzable para la sociedad si no podemos ofrecer el aliciente de competir con la alta alcurnia de Europa. Esto posibilitará la llegada de dinero sin necesidad de vender, puesto que los ingresos arribarán por otras vías.
 
En consecuencia, tenemos dos oportunidades para apresar el gran botín y no debemos desaprovechar ninguna. La primera se presenta mañana en Málaga, los jugadores no deben mirar más allá de ese partido y el cuerpo técnico tiene la obligación de concienciar a todos de la importancia de salir victorioso. Nos permitiría afrontar la final con más seguridad, principalmente, porque el premio se ha conseguido y únicamente faltaría el título. Desde agosto estoy hablando de la trascendencia de disputar la próxima temporada la Champions con el fin único de seguir escalando para llegar a la cima sin ningún parón. Por lo tanto, en la capital de la Costa del Sol se presenta la primera posibilidad de obtener el sobresaliente o premio gordo de esta temporada, dejando la matrícula de honor para el miércoles en Varsovia.
 
Por lo tanto, yo quiero la vuelta de nuestra copa pero yo le doy mucha importancia al premio de la Champions por lo explicado anteriormente. Polonia existe después de Málaga.