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martes, 9 de octubre de 2018

El tiempo pone a cada uno en su sitio..

El viejo refranero español es sabio y siempre nos permite hallar un proverbio que se ajusta a las situaciones vividas en cada momento. 

Hace poco más de un mes parecía que trece años de éxitos se podían borrar por una victoria ínfima, en superioridad y con la ayuda de Tiñoso y Canijo, es decir, Gil Manzano y Del Cerro Grande. El estereotipo de andaluz gracioso que tan bien representa Joaquín Sánchez necesitaba borrar tantos años de amarguras y penas donde ha visto que las alegrías no iban por barrios sino que quedaron custodiadas en Nervión por unos guardianes que fueron testigos de la venida de nueve títulos que colman las vitrinas del nuevo museo. Han sido tiempos duros, difíciles de digerir por una afición que se sentía humillada por tantos pleitos perdidos por su equipo y envidiaba el status alcanzado por el Hércules del Pizjuán.

Hace poco más de un mes el sevilismo estaba dispuesto a tirar por tierra el trabajo bien hecho durante un ciclo de grandes conquistas. Yo entiendo que se dude de ciertos personajes que precisan el fútbol para seguir manteniendo su nivel de vida alto. Sin embargo, el aficionado no puede desconfiar de los sentimientos, la sapiencia y profesionalidad del ídolo que construyó los cimientos del gran Sevilla FC de mediado de la primera década de este siglo. No podemos desconfiar de aquel que nos mostró el principio del camino de la gloria en aquella noche de mayo con gol de Baptista. En los instantes de gozo, de tantas copas ganadas, tuvo un papel fundamental la inyección de sevillismo en vena que nos incrustó Joaquín Caparros en esos años donde era primordial subir el autoestima de la afición. 

Hace poco más de un mes el pesimismo y la desolación  se adueñaba del territorio que hasta no hace mucho era puro optimismo, de algunos seguidores que confundieron la crítica constructiva con la destructiva donde nada se hacía de forma correcta. El Sevilla FC creció a partir de las exigencias de una afición que jamás en su historia se dejó pisotear por nada ni nadie, que defendió su escudo hasta derramar la última gota de sudor y que hizo grande el nombre de Sevilla FC. No obstante, siempre existe el resentido que busca la mínima oportunidad para desestabilizar y romper la armonía del lugar. Yo creo en los juicios pero de valor aquellos que tienen sentencias que ayudan a crecer y  fortalecer la entidad y no acepto los dictámenes que vayan a destruir lo construido con tanto esfuerzo.

Por lo tanto, es momento de disfrutar y pedir respeto por la posición de líder en la tabla pero teniendo en cuenta que estamos a principio de la liga y no podemos alardear del lugar que ocupamos porque como dije al principio el tiempo pone a cada uno en su sitio y el nuestro no es este sino pelear por la Champions.