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martes, 23 de febrero de 2016

Las chinas siguen en los mismos zapatos.

Debe ser difícil realizar un trabajo cuando el reconocimiento nunca llega o complicado sentarse cada domingo en el mismo lugar cuando un error prevalece sobre los aciertos o duro no sentirte querido por los tuyos después de tantas noches de alegría. En definitiva, seguro que es imposible calmar el dolor si las reprimendas siempre tienen el mismo destino. No me considero ni a favor ni en contra del entrenador de mi equipo, discrepo con aquellos que intentan crear dos corrientes dentro del sevillismo o defiendes al entrenador o críticas al entrenador. Llevo desde el domingo buscando argumentos para encontrar las confusiones del técnico rojiblanco en el banquillo de Vallecas. No entiendo la posición de gran parte de la afición que no perdona nada al entrenador y en todas las ocasiones es el culpable principal de lo acontecido en el terreno de juego.

Analizando el partido disputado el pasado fin de semana, hay datos que prevalecen por encima de cualquier juicio de valor. El Sevilla FC creo innumerables ocasiones de gol, realizó transiciones rápidas de balón cogiendo descolocada a la defensa vallecana, llegando con superioridad al área contraria, aprovechando las decisiones del técnico Paco Jémez de retirar defensas y poner en el césped jugadores de ataque. Nuestro equipo tiro nueve veces entre los tres palos por cuatro de los locales, lanzó diecisiete saques de esquinas por tres de los madrileños, eso sin contar las malas decisiones tomada por los jugadores en el último instante teniendo compañeros mejor colocado para culminar la jugada. Sin embargo en este Sevilla los palos siempre van para los mismos. Unai y Fede tienen los boletos marcados para ganarse el premio en forma de reproche.

En la mañana dominical no solo falló el central hubo más compañeros que no estuvieron acertado en el desarrollo del partido. Comenzando por el portero falto de confianza desde que ha hecho acto de presencia en algunos encuentros David Soria. Tengo la sensación que le cuesta vivir con la presión de sentirse apretado por la competencia, le ocurrió a principio de temporada cuando luchaba con Beto por la titularidad y le vuelve a suceder ahora, quedándose estancado en su progreso. Tremoulinas es otro de los futbolistas que no aporta lo de la campaña pasada y el equipo lo nota en ataque y defensa. Krohn Delhis e Iborra son jugadores que no ganan partidos, no crean juego. Gameiro fuera de casa no es el jugador decisivo de Nervión, no acierta con el gol y eso es una rémora muy grande. Sin embargo, en mi opinión, lo peor fue la aportación del banquillo. Ni Banega ni Konoplyanka, ninguno contribuyeron a mejorar el juego del conjunto. Sin embargo, en ningún medio de comunicación se ha hablado de su nula contribución al juego del Sevilla FC.

El argentino, además, se quitó del cartel para Barcelona dando una patada sin sentido y el ucraniano no fabricó ninguna jugada de peligro, con la retirada de Vitolo se acabó el peligro por parte de los visitantes. Por eso no comprendo como, todavía, desde los distintos foros de discusión se dice que Banega debe ser siempre titular cuando esta temporada fuera de casa no ha realizado ningún partido aceptable. Por lo tanto, no entiendo la pasividad de la prensa para decir la realidad de este futbolista que está jugando a las tres cartitas cómo se dice por esta tierra. No podemos vivir de la renta del gol de Vigo porque a un profesional de su capacidad hay que exigirle más, igual que a Konoplyanka.

En conclusión, las valoraciones deben ser objetivas y repartidas de forma justas para cada uno y no debemos dejarnos llevar por la corriente y siempre dar los palos a los mismos. El domingo no fue el día donde la equivocación estuvo en el planteamiento y si en situaciones puntuales de la mayoría de futbolistas. Igual, se marró en defensa y en ataque al cincuenta por ciento. Sin embargo las chinas continúan en los mismos zapatos los de Unai y Fede.