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domingo, 10 de abril de 2016

M´Bia y Negredo dos goles muy distintos.

Puede que los aficionados "che" y la prensa de Valencia, hoy, intenten sacarse la espina que llevan clavada desde hace casi dos años cuando el sueño de jugar una final de la Europa League se convertía en una realidad. En aquellos instantes finales los valencianos cambiaban la a por la n y por un día querían dejar de tener su sede en la ciudad del Turia para vivir en la vieja Turín y jugar uno de esos partidos que solo los grandes tienen la suerte de participar. Sin embargo, cuando la fiesta conquistaba la totalidad de las gradas de Mestalla, surgió la cabeza de M´Bia para convertir la celebración en velatorio y dejar claro que en la última década el más grande de los dos habita en la baja Andalucía donde el Guadalquivir baña sus tierras.

No tiene sentido decir que los dos goles en el último suspiro tienen el mismo efecto desolador, no es lo equivalente, perder un partido de liga, donde los intereses del Sevilla FC están perdiendo poder adquisitivo, puesto que, el próximo jueves volvemos a luchar por conquistar de nuevo la posibilidad de disputar otra semifinal continental, que dilapidar una renta donde el botín era capturar una copa en forma de "paragüero" para aquellos que solo la ven en las vitrinas de los otros. Vender que la afrenta se ha saldado es de equipo pequeño, esta victoria solo sirve para salir de la pelea por el descenso, no para aumentar el palmarés. Este triunfo os aleja de los clase baja de nuestra liga y no os acercará a los grandes de Europa como sucedió aquel uno de Mayo con el conjunto del barrio de Nervión.

Esto no quita que he de reconocer, que a mí personalmente la derrota me ha dolido. Yo no quiero salir perdedor en ningún enfrentamiento, como sevillista no defiendo a aquellos que no ponen en el terreno de juego el esfuerzo máximo para alcanzar la victoria y hoy en la primera parte del choque ni varios jugadores ni el propio técnico han demostrado la capacidad que atesoran. La afición no merece los resultados que el equipo está obteniendo cuando actúa como visitante. No es razonable tirar partidos porque se esté compitiendo en otras competiciones y nos encontremos cerca de tocar las mieles del triunfo. Años atrás los segundos espadas aportaban más, daban la sensación de mayor compromiso, parece que el entrenador ha diferenciado entre titulares y suplentes y este hecho que no sucedía en temporadas anteriores ha bajado la moral de ciertos profesionales repercutiendo en su producción.

En definitiva y retomando el hilo inicial de texto permitirme que adapte  un dicho de cuando era pequeño a esta situación: "no es lo mismo un metro de encaje negro que un negro te encaje un metro de gol en el último minuto del descuento". Así que el valenciano que desee igualar el daño producido por ambos goles se equivoca porque aquel no fue una espina sino un rejón de muerte y en todo lo alto.